Camila (Ma. Luisa Bemberg)
01-01-2006


Nadie puede negar que los años sesenta fueran de gran importancia en la historia de la humanidad. Por aquellos años, en París, los estudiantes proponían la imaginación al poder, el hombre llegaba a la luna, los Beatles hacían bailar a la juventud desenfrenada, y el Che Guevara se internaba en la selva boliviana sin saber que ésa sería su última morada. Y es en esa convulsionada década en la que se planta Alejandro Agresti para contar la historia de Valentín. Con esta película, el director logra demostrarle al público la evolución que ha experimentado a lo largo de su carrera. Quizás por que los años lo han hecho crecer, pero lo cierto es que las historias que cuenta en la actualidad difieren bastante de las que contaba hace unos años. Así es como, la temática de Valentín, poco tiene que ver con las de guiones como “La Cruz”, “Buenos Aires viceversa” o “Una noche con Sabrina Love”.
Respecto a las actuaciones, si bien todos los actores desarrollan muy bien sus papeles, es indiscutible que la gran estrella de la película es Rodrigo Noya -el niño bizco que cautivó al público argentino en su aparición en “Agrandaditos”(programa argentino en el cual un conductor entrevistaba a niños con diferentes aptitudes y gracias)ya que logra darle a Valentín un aire de frescura, pocas veces visto en la cinematografía nacional. Con ésta, su primera actuación, el simpático Noya ha escrito una línea más en la lista de los niños prodigio de la historia del cine.
Al director inglés Stephen Frears siempre le interesó llevar a la pantalla aquellas historias que estuvieran emparentadas con temáticas sociales, o las que tratan temas netamente humanos. Tanto es así, que en “Relaciones peligrosas” (1991) protagonizada por Michelle Pfeiffer y John Malcovich, pone al descubierto hasta qué punto es capaz de llegar un individuo con tal de saciar su ambición de poder.En “Negocios entrañables”, Frears cuenta la historia de dos amigos –un nigeriano (Chiwetel Ejiofor) y una joven turca (Audrey Tautou) – que desde hace algún tiempo intentan sobrevivir en la indiferente y poco amigable Londres. Ambos no solo conviven en la misma casa, sino que, además, comparten el trabajo en un hotel de lujo ocupando los puestos de conserje y camarera respectivamente.
Encerrados en un callejón sin salida, los amigos comienzan a barajar la posibilidad de “donar” algún órgano a cambio del ansiado pasaporte, teniendo que enfrentarse al jefe de la banda, que para sorpresa de ellos, no es ni más ni menos que su propio compañero de tareas en la conserjería del Hotel (interpretado por el catalán Sergi López)
